Avances de la política estatal
en el sector audiovisual.
Buenos Aires, 2-9-12.
Entrevista al realizador, historiador y teórico de cine Octavio Getino;
analiza el proyecto y destaca virtudes y necesidades. “Acá hay que pensar en un
cine que también nos de identidad, y este es un desafío que también tienen que
asumir las escuelas de cine”.
APU (Por Juan Ciucci): Queríamos
hablar sobre el anuncio que hizo el otro día la Presidenta en Cadena Nacional
de este Polo de Desarrollo Audiovisual ¿Cuál es tu opinión sobre este proyecto?
Octavio Getino: Además del
de la Presidenta, hubo otro anuncio que me pareció muy importante que es la
creación de un observatorio de actividades audiovisuales a través de acuerdos
universitarios y creo que son dos medidas que de alguna manera son altamente
necesarias. Lo de la Presidenta me parece formidable en la medida que, es la
primera vez que escucho a un presidente hablar del cine como industria también,
no sólo como producción de contenido, sino como actividad industrial,
tecnológica que genera valor agregado, empleo y demás. Este tema del cine como
industria cultural, hace 17 años que se planteó en la Asociación Argentina de
Actores con la presentación de sindicatos, entidades de los medios y la
comunicación, creo que fue la primera vez en América latina donde se presentó
una investigación que hicimos sobre las industrias culturales en Argentina,
dimensión económica y políticas públicas.
Evidentemente el hecho que la Presidencia de la Nación haya asumido esto a este
nivel me parece altamente significativo.
Por un lado, por el hecho de lo que más importa en estas industrias culturales,
según mi criterio personal, no es tanto la dimensión económica, el empleo o la
facturación. EE.UU. moviliza diez mil millones de dólares al año, hace 600
películas y la mayor parte de todo eso que se produce a nosotros no nos sirve
para nada.
De cualquier manera, lo que hace falta reconocer es que el cine, el audiovisual
es el único medio de expresión cultural y artístico que aparece con la
industria, vale decir que viene después de la revolución industrial. La
producción literaria viene desde el origen de la humanidad, sin necesidad de la
industria del libro, la producción musical, desde el primer cantante sin
necesidad de la industria del disco. Pero para que apareciese el cine y el
audiovisual, imagen y movimiento, hubo que hacer coincidir ciencia, tecnología,
inversiones y política de estado el siglo pasado. Sobre todo al principio, son
los que de alguna manera distinguen a esta industria de otras industrias.
Es impotente destacar el hecho que si dependemos tanto de todo lo que es
ciencia y tecnología, todos los cambios que se produzcan en ese sector van a
incidir de una manera u otra en lo que tiene que ver, no sólo con la
producción, el empleo, la comercialización, sino incluso como ya está
ocurriendo con los contenidos. Porque ya no se trata de ver películas en sala
de cines, como la mayor parte de los argentinos no va al cine -va menos de una
persona al año a ver una película- y donde los chicos ya ni siquiera miran
televisión. Están aferrados a otros tipos de medios audiovisuales que los
grandes grupos poderosos de la tecnología mundial van a tratar de ir renovando,
vender y demás. Creo que este es un elemento que de alguna manera estuvo
presente de manera explícita o implícita en el mensaje de la Presidenta. Y que
ahora el desafío mayor es pasar de las palabras a los hechos y cómo podemos
constituir un polo de desarrollo audiovisual acá en términos concretos,
eficientes, competitivos, donde además de desarrollar la parte económica
importantísima, produzca contenidos que ayuden a la formación de nuevas
generaciones de argentinos.
APU: También es interesante el
papel que está tomando el Estado por ejemplo, INCAA TV, Encuentro. Nuevos
espacios que saldrían de esa lógica cinematográfica como para lograr esos
canales de difusión.
OG: Sí. Esto no va a ser una
solución que va a salir fácilmente, es un proceso. Pero lo que tú dices sobre
Encuentro es un ejemplo y una referencia fundamental para ver imágenes que de
otra manera no podríamos ver. Cuando uno pone Encuentro ve documentales hechos
en el interior del país por jóvenes que uno ni conoce y con temas e imágenes
que también desconoce totalmente, descubre que hay cambios fundamentales en
estos últimos años muchos mayores que los del sistema de las décadas anteriores
y esto no impide a los realizadores de cine hacer su película para competir en
las salas de cine a nivel internacional y demás.
La Televisión Pública también ha incorporado en su programación materiales que
de otra manera no podríamos verlo, me refiero a materiales de América Latina
bien o mal hechos pero que de alguna manera nos ilustran sobre los imaginarios
de la cultura de los países hermanos de la región.
APU: Esto también ha permitido
repensar el lugar del Estado en este espacio cultural, tan bastardeado de estas
últimas décadas neoliberales; y justamente estos emprendimientos que se están
llevando adelante de un modo exitoso permiten volver a pensar cuál es el lugar
del Estado. ¿No?
OG: Creo que el lugar del Estado
ha sido central para la existencia de una actividad cinematográfica en
Argentina. Ningún gobierno en Argentina, ni liberal, ni democrático o dictatorial
se tiró contra la producción cinematográfica. En las dictaduras hubo
producciones cinematográficas tanto o más que en la democracia.
Lo que pasa de vuelta es el tema de qué se está produciendo y qué contenido. En
este momento creo que el mayor desafío del Estado y ahí tiene que intervenir
cultura, educación, el instituto de cine, creadores y empresarios. Ver de qué
modo lo que se está produciendo, insisto, nos ayuda a ver mejor la realidad, a
afrontar mejor la realidad.
En este punto me parece formidable la idea que existe en algún otro país de
Latinoamérica pero que no ha tenido la dimensión hasta ahora de lo que ha
formulado Cristina días pasados.
APU: En el Canal Encuentro y en
los espacios de documentales hay como una gran producción y creatividad, pero
últimamente me cuesta encontrarlo en el espacio de ficción de la producción
nacional ¿Qué pensás de esto?
OG: Es un problema de América
Latina, creo que las nuevas generaciones tratan de ilustrar, informar, observar
la realidad en la cual se están moviendo y que en gran medida desconocían
también. Cuando veo documentales hechos en Córdoba, Catamarca, La Rioja, San
Juan; hecho por gente que no tengo la menor idea de quién es y veo que hay un
criterio excelente, una innovación en la estética en el tratamiento del
documental, me parece un avance formidable. Evidentemente la ficción en el caso
de los nuevos realizadores y sobre todo en el interior del país, salvo raras
excepciones, quizás no esté a la altura de todo eso porque hay carencias en la
formación en ese tipo de cosas.
Tenemos también insuficiencia de producción, cuando uno produce una ficción es
una ficción pero como en cualquier otra actividad, tiene que producir varias
para que la gimnasia productiva te permita competir. Creo que es una carencia
porque hay que desarrollar la ficción en tanto la línea de imaginarios y demás.
Es indispensable y a partir de ella se pueden percibir situaciones poéticas,
casos que muchos de los documentales por ahí no lo tienen en cuenta.
APU: Este proyecto está pensando
en una pata privada, un espacio privado. Ves actores en esta realidad actual
(productoras) que puedan acompañar este proceso? ¿Te parece que existe ese
espacio privado que también se pueda sumar a esta producción?
OG: Creo que sí, el tema es qué
piensan en el sector privado en general, más que preocuparse por los contenidos
–que hay gente que lo hace. Veo a Campanella filmando y hace películas de
ficción formidables, está ensayando cosas para los chicos muy buenas y hay un
criterio empresarial que se orienta a mejorar la calidad de nuestra producción.
La historia del cine argentino también está hecha, no te digo de piratas pero
de gente que lo único que le importó fue la plata, no está mal que el
empresario se ocupe de esas cuestiones pero creo que el Estado tiene que
intervenir. Hace falta un diálogo serio con los agentes principales de este
sector, tratar de hacer conciencia que queremos hacer una cinematografía o un
audiovisual que de alguna manera nos exprese, nos identifique como ha ocurrido
en todas partes del mundo.
Ninguna cinematografía en ninguna parte del mundo salió de sus fronteras si
previamente no interesó dentro de las propias. Eso pasa también con las
telenovelas, la mayor parte es así. El cine ruso, el español, el norteamericano.
América cuando filma una película está pensando en su mercado interno que es
uno de los más importantes del mundo, Corea piensa lo mismo, China, Rusia. Acá
hay que pensar en un cine que también nos de identidad y este es un desafío que
también tienen que asumir las escuelas de cine, de jóvenes e incluso la de
formaciones profesionales.
Porque si nos sacamos un premio en un festival o nos dan una mención en la
crítica de algún diario europeo creemos que estamos siendo como Messi,
profesionales reconocidos en el mundo y no es tan así tampoco. Si tú analizas
la presencia del conjunto de las películas de los 20 y tantos países
latinoamericanos y los 20 y tantos países de la unión europea en los últimos 10
años, no han representado más del 2% de todo el mercado de ese continente. Esto
no significa que si no tenemos público no hacemos buen cine.
Una industria cultural tiene que atender los dos aspectos, para mi el principal
es, los contenidos, lo identitario, la creatividad, la diversidad y por oto
lado no perder de vista que estamos en un momento muy difícil, los cambios que
se están dando en las nuevas tecnologías audiovisuales y que van a incidir
poderosamente cada vez más en todo el futuro. Estados Unidos tuvo tanto poder
sobre las pantallas del mundo, grande, chica, minúscula como lo tiene en estos
días. Ahora competir con eso supone también pensar no sólo en Argentina sino
también en Unasur, Mercosur, el Alba, hay un avance muy serio.
Evidentemente nuestra región no va a poder competir no sólo con EE.UU. sino con
Europa que a su vez está sometida a toda la producción norteamericana.
APU: El problema sigue siendo la
distribución, las distribuidoras norteamericanas.
OG: No, el 80 % de lo que se
oferta en el país y en el mundo viene de EE.UU. ¿Qué países tienen
autosuficiencia? La India, Corea, China, pero los demás, cualquier país
europeo, quizás Francia un poco menos pero te das cuenta que el dominio es
total. No sólo en las películas, si nos remitimos al cine que se ve en las
salas, insisto en que la mayor parte de la población no va al cine nunca. La
televisión desplazó al cine en su momento, después vino el video que compró a
la televisión y hoy en día si te metés en todos los medios cablevisuales
descubrís que la gente está en otra cosa. Dentro de unos años lo que hoy parece
moderno va a ser viejo. Esto obliga a una concurrencia a un polo de desarrollo
audiovisual de las capacidades que tienen nuestros científicos, técnicos y
creadores porque no es una acción meramente del Estado o una decisión del gobierno,
sino de convocar a lo más representativo de todo este sector a partir de la
base que si no tenemos imágenes propias nadie las va a construir por nosotros.